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Las bonificaciones de las que los empresarios podrán beneficiarse en virtud de la Garantía Juvenil se aplicarán en su máxima cuantía, de modo que si los 300 euros mensuales que prevé la normativa superan la cotización empresarial se podrán apurar para reducir las cotizaciones de otros trabajadores.

Según el texto de la enmienda, si la cuota que paga la empresa a la Seguridad Social por el trabajador acogido a la Garantía Juvenil es inferior a la bonificación de 300 euros mensuales a la que tiene derecho, ese exceso podrá descontarse de la liquidación mensual de las cotizaciones por toda la plantilla, “siempre que la misma no resulte negativa”.

De este modo, la totalidad de la bonificación podrá destinarse incluso a “reducir la cotización de otro trabajador”, tal y como consta en la exposición de motivos del decreto ley, que indica además que dado que las bonificaciones de la Garantía Juvenil son compatibles con otros incentivos, como la tarifa plana, “cabe la posibilidad de que durante los primeros seis meses (de contratación) la empresa no tenga coste de cotización”.

Devolver lo aplicado irregularmente

Por otra parte, si el empresario incumple su obligación, no sólo de tener contratado al trabajador durante al menos seis meses, sino también de mantener el nivel de empleo medio previo a la contratación, deberá devolver la totalidad de la bonificación pero también el “posible excedente generado y aplicado”.

En cualquier caso, no se entenderán incumplidas dichas obligaciones si se despide al trabajador por causas objetivas o por despido disciplinario que no sean declarados improcedentes, ni tampoco si se debe a una dimisión, muerte, incapacidad permanente total o absoluta, o gran invalidez.

Asimismo, en el caso del requisito de mantenimiento del empleo indefinido y total, tampoco se considerará un incumplimiento si el despido se debe a la “expiración del tiempo convenido o realización de la obra o servicio objeto del contrato, o por resolución durante el periodo de prueba”.

 

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